...

A mí, como a otros, no nos alcanzan las formas comunes de expresión y entonces nos salimos de plano...

13 ene 2012

Indefensión aprendida

La indefensión aprendida se da cuando las personas atribuyen un fracaso a su capacidad de enfrentar situaciones difíciles. Hablando en cristiano, se refiere a que nos culpamos a nosotros mismos de los errores que cometemos o de las cosas que no conseguimos. Es algo que llevo estudiando desde el año pasado, pero que hasta ahora no me había dado cuenta de lo cerca que lo tenía y de sus consecuencias, pues, aunque yo no sufro de ella por suerte, veo continuamente este fenómeno a mi alrededor. Es cierto que somos responsables en parte de la mayoría de las cosas que nos pasan, desde hacer un buen examen hasta luchar por un mundo mejor. Pero hay veces, fracasos de los que nosotros no somos culpables, fracasos que no dependen de nosotros, sino de otros factores o de otras personas. El problema de la indefensión aprendida es que no vemos esos factores externos, solo atribuimos el fracaso a factores internos, a nosotros, a nuestra persona. Hay ocasiones en las que nos podemos sentir rechazados por una o un grupo de personas, para mí parecer, el rechazo de las personas que nos importan es uno de los fracasos más duros que hay, de los que más duelen y de los que menos entendemos. En esas ocasiones es cuando más nos preguntamos “¿por qué?”, y las respuestas suelen ser “porque no soy lo suficientemente buen@, porque tengo demasiados defectos o porque no nos esforzamos lo suficiente”, vete tú a saber el montón de “porqués” que se nos pueden ocurrir culpándonos a nosotros, y con cada respuesta nos hundimos un poquito más, con cada respuesta creemos menos en nosotros y si yo dejo de creer en mí, ¿quién va a creer? Lo peor es que probablemente estás respuestas sean erróneas y lo acertado sería pensar en que nosotros no tenemos la culpa, que lo más probable es que las personas que nos rechazan lo hagan porque les da miedo aceptarnos, porque no están a nuestra altura, porque no saben valorar lo que tienen delante, porque no saben aprovechar las oportunidades, porque no se merecen nuestra atención, porque no reconocen lo bueno cuando lo tienen delante, porque no ven más allá de sus narices, porque no saben ver las virtudes o no quieren verlas por miedo a que le gusten demasiado, porque son personas ciegas... porque en vez de culparnos a nosotros, debemos sentir compasión por ellas, ya que nunca tendrán otra oportunidad como la que dejaron escapar y nuestra satisfacción estará en la suerte que tuvimos al ser rechazados por ciertas personas ya que nunca nos habrían valorado como es debido, ya que, al fin y al cabo, ellos son los que se quedan vacíos mientras que nosotros nos llenamos del orgullo de saber que no fuimos los responsables de ese rechazo.

Quizás esto sirva de poco o no sirva de nada, ya que puede parecer que para mi sea muy fácil decirlo, porque hace tiempo que me niego a ser la responsable de todo, quizás esta postura me haga ver fácil lo que otros ven tan difícil. Pero como yo no sé lo que sienten los demás, porque entre otras cosas no soy adivina, pues no me queda otra que expresar mi punto de vista esperando que sirva, parezca fácil o no.

Para Ann, si algún día encuentras un hueco para leerlo, espero que te sirva.


Lucía.