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A mí, como a otros, no nos alcanzan las formas comunes de expresión y entonces nos salimos de plano...

26 abr 2016

Lo que no os contaron


¿Por qué todo el mundo habla de sus depresiones cuando ya ha pasado todo? Hacen blogs, entradas en Facebook, fotos para Instagram, etc. Pero durante, nadie habla ni escribe sobre ello, por eso cuando ya están bien se les olvida el tiempo que pasaron mal. Y entonces, claro, quieren ayudar a la humanidad y al mundo porque saben lo que es sentirse mal. Te recuerdan que es algo de lo que se sale; señalan y reseñalan lo mal que estuvieron y te animan porque ahora, ellos, son muy felices.

A mí es que me importa una mierda cómo de bien esté esa gente. Perdón por lo de “mierda”, pero es que tras haberlo pasado todo parecen no acordarse de que cuando estaban mal solo pensaban en escapar de la situación o de las situaciones, o de todo en general. No se acuerdan de lo inservibles y decepcionantes que se sentían. De las ganas de gritarle al mundo lo que te pasa y decir “¡¡sí ¿y qué?!!”.  De cómo sientes que la autoestima se te va desmoronando por momentos, de la confianza que hace las maletas y te dice “adiós” y de la culpabilidad, la culpabilidad que crece, eso es lo único que crece, la culpabilidad y la decepción; decepción de ti mismo. Son tan felices ahora que ya no se acuerdan de las ganas que te invaden de volver atrás, ¿a dónde?, donde sea; al principio de todo, a un recuerdo feliz, al momento en que empezaste a cagarla o a esa decisión que cambiarías. Porque esa es otra, cuando la gente ha pasado una depresión predican con el “no te arrepientas de hacerlo, si no de no haberlo hecho”, bueno, pues permitirme que diga de nuevo que: ¡y una mierda! (con perdón, otra vez) porque cuando estás mal cambiarías hasta el último centímetro de aquella decisión que crees que influyó en tu estado y sí, con todas sus consecuencias.

Esto es lo que ellos no cuentan y lo que ellos no saben es que los que los leen y están mal, no les importa su felicidad, es más, me atrevería a decir que les molesta.



Luz.

25 abr 2016

He vuelto


Qué bellas las palabras cuando salen mojadas de lágrimas.

Qué bello es escribir de noche, cuando te pienso, cuando las distracciones no pisan tu recuerdo; cuando más se acentúa el dolor porque escribo para aquellos que recogen sus pedazos.

Qué bello un corazón roto cuando se mira desde el otro lado. Cuando retrata con palabras las heridas de su alma.

Qué bello cuando sus lágrimas arañan los versos de una poesía y se pueden leer los suspiros entre líneas.

Qué bello es el dolor cuando no nos toca a nosotros; cuando algún autor lo convierte en canción. Qué bello es el dolor cuando se admira desde otro rincón.


He vuelto. Para contaros porqué me fui.


Luz.