¿Por qué todo el
mundo habla de sus depresiones cuando ya ha pasado todo? Hacen blogs, entradas
en Facebook, fotos para Instagram, etc. Pero durante, nadie habla ni escribe
sobre ello, por eso cuando ya están bien se les olvida el tiempo que pasaron
mal. Y entonces, claro, quieren ayudar a la humanidad y al mundo porque saben
lo que es sentirse mal. Te recuerdan que es algo de lo que se sale; señalan y
reseñalan lo mal que estuvieron y te animan porque ahora, ellos, son muy
felices.
A mí es que me
importa una mierda cómo de bien esté esa gente. Perdón por lo de “mierda”, pero
es que tras haberlo pasado todo parecen no acordarse de que cuando estaban mal
solo pensaban en escapar de la situación o de las situaciones, o de todo en general.
No se acuerdan de lo inservibles y decepcionantes que se sentían. De las ganas
de gritarle al mundo lo que te pasa y decir “¡¡sí ¿y qué?!!”. De cómo sientes que la autoestima se te va desmoronando
por momentos, de la confianza que hace las maletas y te dice “adiós” y de la
culpabilidad, la culpabilidad que crece, eso es lo único que crece, la
culpabilidad y la decepción; decepción de ti mismo. Son tan felices ahora que
ya no se acuerdan de las ganas que te invaden de volver atrás, ¿a dónde?, donde
sea; al principio de todo, a un recuerdo feliz, al momento en que empezaste a
cagarla o a esa decisión que cambiarías. Porque esa es otra, cuando la gente ha
pasado una depresión predican con el “no te arrepientas de hacerlo, si no de no
haberlo hecho”, bueno, pues permitirme que diga de nuevo que: ¡y una mierda!
(con perdón, otra vez) porque cuando estás mal cambiarías hasta el último centímetro
de aquella decisión que crees que influyó en tu estado y sí, con todas sus
consecuencias.
Esto es lo que
ellos no cuentan y lo que ellos no saben es que los que los leen y están mal,
no les importa su felicidad, es más, me atrevería a decir que les molesta.
Luz.
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