Qué bellas
las palabras cuando salen mojadas de lágrimas.
Qué bello
es escribir de noche, cuando te pienso, cuando las distracciones no pisan tu
recuerdo; cuando más se acentúa el dolor porque escribo para aquellos que
recogen sus pedazos.
Qué bello
un corazón roto cuando se mira desde el otro lado. Cuando retrata con palabras
las heridas de su alma.
Qué bello
cuando sus lágrimas arañan los versos de una poesía y se pueden leer los suspiros
entre líneas.
Qué bello
es el dolor cuando no nos toca a nosotros; cuando algún autor lo convierte en
canción. Qué bello es el dolor cuando se admira desde otro rincón.
He vuelto. Para contaros porqué me fui.
Luz.
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