A nuestro alrededor hay muchos
tipos de personas. Están aquellas a las que saludamos todas las mañanas sin
inmiscuirnos lo más mínimo en lo que les pase de puertas para adentro; un gran
porcentaje que se encuentran en nuestras redes sociales, con las que compartimos
fotos, comentarios, algunas solicitudes para juegos, pero no mucho más que una
relación virtual; otras a las que vemos asiduamente y a las que les contamos
ciertos aspectos de nuestra vida, importantes para nosotros y puede que hasta
algo secretos, pero al fin y al cabo este tipo entran al igual que salen de
nuestras vidas; y por últimos están nuestros ‘pilares’, sí, esas personas sin cuyo apoyo no seriamos capaces de
sostenernos en pie, las cuales notamos que faltan y por las que dejamos que
merezca la pena una lágrima.
Al igual que los pilares de una
casa, todas y cada una de ellas son importantes, si se vienen abajo, una parte
importante de nosotros también lo hace. Pero no acaba aquí el parecido, pues a
estas personas, una vez encontradas, hay que cuidarlas. Hay que demostrarles lo
importantes que son para nosotros, para nuestros cimientos. Revisar si están en
buen estado, contar con ellas a menudo, porque si nos olvidamos, puede que
cuando nosotros tengamos una grieta, ellas ya no estén ahí.
Normalmente no son un gran número,
se pueden contar con los dedos de una mano, pero son las más valiosas y por
ello solemos obviar que están ahí y que no tenemos que hacer más para
mantenerlas, y de esta forma, al final, muchos acaban perdiéndolas, acaban
tirando los pilares que ellos mismos construyeron y si fallan los pilares de
una casa, falla la casa entera.
Sí, por nuestra vida van a pasar
muchos tipos de personas, pero estas son las más difíciles de encontrar, de
construir, si nos olvidamos o obviamos su presencia, se desgastarán y se irán,
entonces nos tocará repetir todo el proceso de nuevo, pero esta vez rotos e
incompletos. Al fin y al cabo, puede que nosotros también seamos uno de los
pilares de esas personas.
Después de todo no nos
diferenciamos tanto de un edificio, o quizás el edificio no se diferencie tanto
de nosotros.
Lucía.