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A mí, como a otros, no nos alcanzan las formas comunes de expresión y entonces nos salimos de plano...

27 may 2013

Nuestros 'pilares'

A nuestro alrededor hay muchos tipos de personas. Están aquellas a las que saludamos todas las mañanas sin inmiscuirnos lo más mínimo en lo que les pase de puertas para adentro; un gran porcentaje que se encuentran en nuestras redes sociales, con las que compartimos fotos, comentarios, algunas solicitudes para juegos, pero no mucho más que una relación virtual; otras a las que vemos asiduamente y a las que les contamos ciertos aspectos de nuestra vida, importantes para nosotros y puede que hasta algo secretos, pero al fin y al cabo este tipo entran al igual que salen de nuestras vidas; y por últimos están nuestros ‘pilares’, sí, esas personas sin cuyo apoyo no seriamos capaces de sostenernos en pie, las cuales notamos que faltan y por las que dejamos que merezca la pena una lágrima.

Al igual que los pilares de una casa, todas y cada una de ellas son importantes, si se vienen abajo, una parte importante de nosotros también lo hace. Pero no acaba aquí el parecido, pues a estas personas, una vez encontradas, hay que cuidarlas. Hay que demostrarles lo importantes que son para nosotros, para nuestros cimientos. Revisar si están en buen estado, contar con ellas a menudo, porque si nos olvidamos, puede que cuando nosotros tengamos una grieta, ellas ya no estén ahí.

Normalmente no son un gran número, se pueden contar con los dedos de una mano, pero son las más valiosas y por ello solemos obviar que están ahí y que no tenemos que hacer más para mantenerlas, y de esta forma, al final, muchos acaban perdiéndolas, acaban tirando los pilares que ellos mismos construyeron y si fallan los pilares de una casa, falla la casa entera.

Sí, por nuestra vida van a pasar muchos tipos de personas, pero estas son las más difíciles de encontrar, de construir, si nos olvidamos o obviamos su presencia, se desgastarán y se irán, entonces nos tocará repetir todo el proceso de nuevo, pero esta vez rotos e incompletos. Al fin y al cabo, puede que nosotros también seamos uno de los pilares de esas personas.

Después de todo no nos diferenciamos tanto de un edificio, o quizás el edificio no se diferencie tanto de nosotros.


Lucía.

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