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A mí, como a otros, no nos alcanzan las formas comunes de expresión y entonces nos salimos de plano...

4 feb 2013

La insistencia

Nos empeñamos en sustituir esa amistad que perdimos, en encontrarla en otras personas, en buscar en el resto lo que teníamos antes; exigimos esas respuestas, afecto y detalles que tanto echamos de menos. Insistimos en que alguien diferente, nuevo, nos de la calidez y confianza que nos daban antes. Hasta que te das cuenta que es, imposible.

Entonces comienzas a recordar el pasado, detalles que añoras. Unas risas, una mano, una lágrima que nunca llegó a tocar la mejilla, la protección, la confianza ciega e inacabable, las sonrisas infinitas. Y el presente, el quizás triste o feliz ahora, de lo que disponemos en este momento, lo que hemos ganado en consecuencia de lo que hemos perdido, o lo que hemos perdido en consecuencia de lo que hemos ganado. En cualquier caso, siempre falta algo, siempre hay algo que no debió cambiar, algo que habría hecho muy distinto el “ahora”. Quizás personas que están, ahora no estarían tanto; momentos de felicidad que se habrían sustituido por otros o momentos amargos que no habrían ocurrido jamás.

Y vuelves a mirar atrás, pero esta vez con los pies en el presente. Y entiendes que a fuerza de querer, no vas a querer más a alguien. Que por mucho que insistamos, hay momentos que no se van a repetir. Que cada persona es diferente y que por mucho que persistamos no vamos a encontrar a dos iguales, aunque en el fondo de nuestro corazón queramos darle el mismo lugar que ocupaba aquella persona que perdimos.

Lucía.

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