Cuando
decís que pedir perdón es como poner una tirita en una ventana rota.
Cuando
decís que pedir perdón es como intentar recomponer un vaso roto.
Cuando
decís que pedir perdón no cura la herida.
Es
porque nunca habéis añorado uno.
El día que necesitéis oír un "perdón" y no os lo pidan,
entenderéis el poder que tienen para cicatrizar las heridas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario