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A mí, como a otros, no nos alcanzan las formas comunes de expresión y entonces nos salimos de plano...

24 oct 2011

El miedo a crecer

Cuando era pequeña, hace unos 10 ó 11 años, le repetía a mi madre a menudo las siguientes palabras “mamá, yo no quiero hacerme mayor, porque cuando sea grande me tengo que ir de casa”. Siempre tuve miedo a hacerme mayor, no quería cumplir 18 años para no irme de casa nunca, hoy suena raro e incluso hace gracia, porque a los dos días de cumplirlos ya estaba más lejos de mi casa de lo que podía haber imaginado nunca, esa niña que no quería crecer, creció y se fue lo más lejos que sus posibilidades le permitían… Hoy la niña está crecidita, hoy es universitaria y tiene más problemas de los que tenía hace 10 años.

Hasta hoy esto solo lo sabíamos mi madre, yo y algunos más de los que me rodeaban. Pero hasta hoy, hoy no me importa decir y confesar el miedo que tenía a hacerme mayor, incluso me atrevería a llamarlo terror, ya que me horrorizaba la idea de tener que dejar a mi madre, mi padre, mi casa y todo lo que me rodeaba. Aun hoy me sigue dando miedo, pero es un miedo diferente, es un miedo asumido, porque aunque cumplimos años, aunque maduramos, porque tenemos que hacerlo, y tengamos responsabilidades mayores; aun así siempre quedará en nosotros una parte de nuestro mini-yo, en mi caso queda una parte de la niña que tenía miedo a crecer, ni a los bichos, ni a las alturas, ni a las atracciones de mayores… lo que más miedo le daba era crecer.

Esto que me pasaba a mí estoy segura que le ha pasado a mucha más gente, quizás no tanto, pero sí algo. Es habitual no querer hacerte mayor porque eso significa un cambio en tu vida, en tu forma de actuar y sobre todo conlleva una responsabilidad que no todo el mundo quiere aceptar. Pero es necesaria para sobrevivir, para seguir relacionándose, para descubrir las cosas maravillosas de cada etapa de nuestra vida. Yo acepté siempre todos estos cambios, intenté hacerme cargo de mis responsabilidades y solucionar los problemas que me surgen ahora, que ojalá siempre sean esos. Pero sí, aun sigue ahí la niña, la niña a la que le asustaba cumplir 18 ahora le asusta cumplir 20, cuando cumpla los 20 le dará miedo de cumplir 25 y así sucesivamente, es algo que no puedo evitar pero que puedo llevar y hacerle frente, un miedo al que me enfrento con las cosas maravillosas que me voy encontrando, porque hacerse mayor también es crecer como persona, una de las cosas más increíbles, y conocerte a ti mismo. Yo seguiré haciéndome mayor porque es ley de vida, pero siempre quedará en mi una parte de esa niña, esa niña que juega a crear figuritas para un portal de belén en los scouts, que canta canciones infantiles y las baila, que juega con los más pequeños porque los más pequeños la consideran una más, que juega con su hermano no porque él se lo pida, sino porque a ella también le apetece jugar con sus juguetes. La niña que un día se levanta para afrontar un nuevo curso y al otro la despierta el sonido de un silbato para comenzar los juegos de por la mañana.

Esa soy yo, esa también puedes ser túYo sé que tengo la suerte de cumplir un año más a la vez que cumplo un año menos.

Para mi Desco Ro, porque después de leer tu blog recordé que no eres la única que no quiere crecer, que no estás sola y que siempre podremos crecer juntas ;)

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