El miércoles pasado me ocurrió algo que me parece interesante
compartir, más que interesante, me parece adecuado. Estaba viendo el capítulo
de Mujeres Desesperadas como nunca lo hago, es decir, en la tele. Bree (una de
las protagonistas) entraba en un motel, se sentaba en una silla junto a una
mesa y sacaba una botella de alcohol y una pistola, con la intención que todos
nos imaginamos. En ese momento sentí como en mi estómago se formaba un nudo y
los ojos se me llenaban de lágrimas, pero el motivo de ello no era que una de
las protagonistas tuviese la intención de pegarse un tiro. El nudo de mi
estómago provenía de lo que la había llevado a esa situación y el parecido que
tenía con la realidad. Pues Bree llegó a esa situación al verse sola,
abandonada por sus hijos, sus maridos y amantes y por últimos, por sus amigas,
que con razón se habían enfadado con ella, dejándola sola ante los hechos y
acontecimientos que la rodeaban en ese momento.
Aunque parece una escena un tanto exagerada (que lo es), no se
aleja mucho de la realidad, si la miramos desde varias perspectivas y nos
apartamos un poco de lo que es la trama de la serie. Ya que no solo me quiero
quedar con el hecho de que una de las protagonistas esté agobiada y se quiera
dar un tiro si no cómo ha llegado a ello y como se podía haber evitado, pues
sus amigas cegadas por las razones que les llevan a no hablarle a Bree ignoran
lo sola y desesperada que está su amiga. Un simple acto podría evitar que se
sienta sola, pero nadie hace nada, porque todos tienen motivos para no hacerlo,
pero si su amiga muere esos motivos al final serán insignificante y absurdos. Pues todos, inconscientemente o no, nos hemos visto metidos en
estas situaciones alguna vez, cómo un pequeño gesto de nuestra parte podría
haber cambiado el futuro, cómo un acto insignificante en un momento dado puede
significar la salvación de otra persona. Y aunque sin llegar a la situación dramática
y exagerada de la serie, nuestros actos o más bien la ausencia de ellos pueden
tener terribles consecuencia, y esto no nos hacen peores personas, porque
seguramente que tengamos motivos para volver la cara a alguien por algún daño
que nos haya causado, y por eso es tan fácil “cagarla” y sufrir las
consecuencias en un futuro cercano.
Esto fue lo que se me paso por la cabeza cuando Bree saco la
pistola, eso fue lo que ató el nudo en mi estómago, y eso mismo fue lo que me
llevó a prometerme que ante una situación desesperada, intentaré tener en
cuenta todas las consecuencias de mis actos, o de la ausencia de ellos.
Lucía.
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