Sin embargo, también están aquellos
imperfectos, que cometen sus fallos y que, aunque siempre están ahí, hay que
darles un respiro. Son algo intermitentes, a veces estas con unos y otras veces
estas con otros, y en ciertas ocasiones coincidimos todos, sí, son esos que te
alegran el día y después se van, de esos que saben cuando necesitas ayuda, un
abrazo, un beso, que no se cansan de preguntar, “por si acaso”, pero lo mejor,
es que SIEMPRE mantienen la misma actitud, cuando estas a su lado y te tienen
cerca y cuando te vas y te tienen lejos. La virtud de este tipo de amigos es
que siempre te sienten cerca y están contigo. Son esos que se aíslan cuando
hablan contigo, o que te llaman porque saben algo que no pueden contar a nadie
más que a ti, son de esos que están contigo, siempre.
Curiosamente, al final, valoramos más a
los primeros, porque su actitud es la última que nos llega, cuando estamos de
nuevo en casa, son a los que elogiamos y etiquetamos de “mejores amigos”, y sin
duda, son los mejores, siempre y cuando estemos en casa, ni lejos ni siempre,
solo cuando nos sientes físicamente cerca. Por suerte, yo, me considero e
intento ser de los segundos, de los de SIEMPRE, tanto cerca como lejos, porque
si no sabes estar siempre, casi mejor que no estés nunca.
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